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| Magistrados del TC jurando o prometiendo su cargo. |
El cachondeo del máximo órgano intérprete de la Constitución se sigue escribiendo en los anales de su historia con más desfortunios que aciertos. Y es que la politización a la que está sometida la Institución está sobrepasando ya la línea de la coherencia constitucional. La solución pasa únicamente, no con la renovación de sus magistrados, sino por la modificación de su Ley Orgánica.
Creo, sinceramente, que se debe modificar el método de elección de sus magistrados. Y eso solo pasa porque sea únicamente el cuerpo judicial, a través de sus jueces y magistrados, así como los catedráticos de las Facultades de Derecho de España, quienes ejerzan y decidan a través del sufragio activo la composición del Tribunal Constitucional. Sí, como lo leen. Que a través de elecciones de entre profesionales de contrastada experiencia en el mundo jurídico se elijan a los doce asientos.
Actualmente, de los doce, 8 son elegidos por las Cortes Generales (4 por la Cámara Alta y otros cuatro por la Cámara Baja), 2 por el Gobierno y otros dos por el Consejo General del Poder Judicial. Si bien yo mantendría la cuota correspondiente al Gobierno y al CGPJ por motivos obvios, creo que los ocho magistrados restantes deberían ser elegidos mediante el proceso de elección que defiendo. En primer lugar porque se evitarían las situaciones actuales, demasiado contaminadas. Y en segundo lugar porque mediante elecciones y la demostración de méritos de los candidatos podríamos tener un verdadero órgano de garantías y coherencia.
Es verdad que el mundo de la judicatura puede ser demasiado conservador en muchas ocasiones, pero creo que en situaciones de altas responsabilidades, que afectan directamente al Estado de Derecho, esa idea puede quedar totalmente enterrada por la práctica jurídica.

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