sábado 4 de junio de 2011

Reescribiendo la Historia.

El Presidente de la Real Academia de la Historia presentando el Diccionario Biográfico Español.

Alguien dijo una vez que “La Historia la escriben los vencedores”. Y es verdad, ya que es la única que queda, la que suele plasmarse en los libros de Historia y la que suele perdurar en la memoria. Eso no significa que los derrotados no escribieran la suya, sólo que simplemente o no la recordamos o no hemos podido acceder a ella. De ahí que el recuerdo sea lo que verdaderamente vale.

El otro día, Julián Casanova, magnífico catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, decía en un artículo en el Diario El País, de forma certera, que el ideal de objetividad y el compromiso con la verdad fue la roca sobre la que se constituyó la profesión histórica desde mediados del siglo XIX. Que los historiadores debían comprometerse con la realidad del pasado.

Por eso no se explica, ni nos explicamos muchos de nosotros, como la Real Academia de la Historia ha faltado a la esencia de su profesión, anteponiendo la ideología y sus influencias políticas al servicio de la historia en lo que respecta al Diccionario Biográfico Español. Como es posible, como dice J. Casanova, que la Real Academia de la Historia encargue la voz dedicada a Franco a su académico Luis Suárez Fernández, un historiador medievalista vinculado a la Fundación Francisco Franco, que tiene como fin, según se lee en su página web, "difundir el conocimiento de la figura de Francisco Franco en sus dimensiones humanas, política y militar, así como de los logros y realizaciones llevadas a cabo por su régimen".

Un error inconcebible que fulmina la equidad y el juicio justo de la historia. Algo que como vengo diciendo es incomprensible. Porque precisamente, ante los errores o ante la falsificación de los datos en pro de ciertas aptitudes, es cuando necesariamente se tiene que erigir la figura del historiador para, entre su arduo trabajo de investigación y su vínculo esencial con la objetividad, nos dé la mejor respuesta posible ante los hechos acontecidos antaño.

Por eso, como me dijo una vez un gran profesor de Historia y amigo mío, nosotros con nuestras actitudes somos los que cada día escribimos la historia. Nuestra historia. De ahí que dentro de unos años, cuando nosotros ya no estemos, le pidamos a la persona que investigue nuestros hechos que ante todo, actúe con honestidad. Porque ya no sería faltar a la verdad, sería atentar contra nuestra propia historia, contra nuestra esencia. Y ese es el peor legado que le podemos dejar a la Historia.

6 opiniones:

Espartaco dijo...

Reflexión. Si la historia la escriben los vencedores, después de tantos años de gobiernos del PSOE ¿quién ha vencido?

Vicente Lera dijo...

Ganó la democracia en su momento, cuando votaron al PSOE en las elecciones.

Espartaco dijo...

Ah, no sabía... ¿Y cuándo perdió la democracia? ¿Cuándo ganó el PP en las elecciones?

Más que nada por saber.

Vicente Lera dijo...

Para nada, yo no he dicho eso... jejeje. La democracia siempre gana. Otra cosa es que se esté de acuerdo o no con lo que se ha hecho durante la legislatura.

Espartaco dijo...

Hola Vicente. Entonces te has expresado mal en tu respuesta a mi pregunta porque la respuesta es clara y concisa: "GANÓ LA DEMOCRACIA EN SU MOMENTO, CUANDO VOTARON AL PSOE EN LAS ELECCIONES"

A lo que vuelvo a preguntar ¿si la historia la escriben los vencedores y no te gusta la historia que se escribe, quién ha ganado? ¿Quién es el vencedor?

Vicente Lera dijo...

Pues sí, me habré expresado mal... mis disculpas.

La pregunta que planteas es difícil, bastante diría. De todos modos es difícil que a todo el mundo le guste la historia que se escribe, ya que siempre hay mil opiniones para las cosas. Por tanto, el vencedor puede ser relativo aunque es verdad que a cuantas más personas llegue y convezca más argumentos tendrá a su favor para considerarse ganador.

Pero afortunadamente hay mil visiones para el mundo y siempre habrá historias para todos. Lo que no significa que una historia que sea seguida por muchos sea la verdadera. Y casos hay, como por ejemplo el de Franco. Por mucho que la gente le siga o le haya podido seguir, no fue santo barón ni llevo a la Grande y Libre España a la prosperidad que esperaban.

Por tanto, la verdad es siempre relatica, como decía el relativismo. Protágoras lo definió así, "el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son". Aunque de esta frase Sócrates y Platón nos dirían que estamos locos, porque es una teoría absurda que hace imposible el conocimiento.